La lectura “La aventura de ser maestro” de José M. Esteve, comienza con algo muy cierto, “…que se aprende a ser docente por ensayo y por error…”, de hecho me paso precisamente, poco a poco se va haciendo la conciencia de lo que es ser maestro, la responsabilidad que se tiene y más aún el saber que tus alumnos son extensiones de tus conocimientos, que te representarán donde estudien o laboren.
El autor comenta que se gano la liberta de ser maestro y de estar en la clase con seguridad en sí mismo, de igual manera como lo comente en el foro “Cómo percibo mi docencia”, y citando a Savater, la libertad es parte del maestro cuando es consciente de querer serlo y esta libertad se transmite precisamente en cada clase e indudablemente nos vamos reencontrando, reconociendo nuevas formas para explicar las clases y algo interesante de la lectura convirtiendo cada clase en un reto, una aventura.
El autor comprende a la escuela (en el papel de docente) como aquel lugar en donde se va a aprender, compartir el tiempo, afectos, espacios y en donde alguien siempre te sorprenderá y esto es algo que yo he comprobado ya que se aprende mucho de los maestros, como dan su clase, técnicas, presencia, entre otros, y de los alumnos nunca dejamos de aprender, además ahí hacemos amigos, lo alumnos nos contagian con sus entusiasmo; como escribió el maestro Jesús García Tovar en el foro “Cómo percibo mi docencia”…”con los alumnos hago amigos y hasta me llegan a apreciar”.
Me interesaron dos puntos muy importantes de la lectura el primero es acerca del cambio de perspectiva al dar la clase, esto es que se comience primero por preguntar para que fue creado algo en lugar de preguntar qué puede hacerse con eso, es decir por ejemplo, primero preguntar para que fue creado Word, PowerPoint o Excel, en lugar de preguntar o explicar que se puede hacer en esos programas de ofimática.
El último punto es con respecto al estrés bajo el que constantemente está el docente.
Así pues solo me resta dejarles este fragmento que me parece muy ad hoc a nuestra realidad docente con relación con la apreciación que tiene de nosotros la sociedad: “Es posible que mucha gente piense que ser profesor no es algo socialmente relevante, pues nuestra sociedad sólo valora el poder y el dinero; pero a mí me queda el desafío del saber y la pasión por comunicarlo”.
lunes, 10 de mayo de 2010
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